Israel para los más pequeños de la familia

28/Nov/2016

El País, Por Deborah Friedmann

Israel para los más pequeños de la familia

«¡Lluvia, lluvia!». La exclamación
de felicidad de Gael (5) contrasta con los rostros no tan contentos de las
decenas de turistas que ese martes, un par de semanas atrás, eligieron llegar
hasta el Muro de los Lamentos. Son las primeras gotas que caen luego del verano
más caluroso que muchos recuerden en Israel y, por eso, motivo de alegría.
Quizás, justamente por el anuncio de mal tiempo para ese día, el Kotel —como se
conoce al sitio más sagrado para el judaísmo— esté menos repleto que de
costumbre. Así que Gael y su madre pueden sentarse sin prisas en blancas sillas
de plástico a escribir sus peticiones. Lo mismo hacen una amiga suya con su
pequeño hijo, que vinieron del exterior. Minutos después, los cuatro ya
doblaron el papel lo más chiquito posible y están listos para esperar que
alguien deje un hueco y poder tener su íntimo momento frente al Muro.
Así comienzan un día que seguirá para los
viajeros con una estadía muy entretenida para los más chicos. Es que, aunque no
esté muy difundido, Israel ofrece una interesante variedad de opciones —más
allá de las playas, disfrutables la mayor parte del año, de las plazas,
abundantes en cantidad y juegos, y de los kibutz— que hacen al país muy
atractivo para el disfrute de los niños.
Jerusalén y alrededores.
Para pasar un rato bien distendido, el
Zoológico Bíblico (www.jerusalemzoo.org) , en el barrio Malha de Jerusalén, es
uno de los paseos estrella. Fue, de hecho, la atracción turística más popular
entre 2005 y 2007 y llegó a casi 800.000 visitantes en 2009.
En 25 hectáreas el zoológico ofrece especies
mencionadas en la Biblia, como el león asiático o el oso marrón sirio, y otras
en peligro de extinción en todo el mundo, además de atracciones clásicas como
leones, elefantes, cebras, monos, cocodrilos y gran variedad de aves.
Su diseño es amigable y permite acercarse lo
más posible a los animales. Uno de sus puntos fuertes es el centro de
visitantes, construido en madera con forma de Arca de Noé, que alberga un
teatro en 3D, un jardín escultórico, exposiciones y talleres didácticos.
«La idea del Arca de Noé ha sido adoptada por muchos zoos en el mundo,
porque consideramos el zoológico moderno como un lugar donde salvamos a los
animales de desastres ecológicos, del mismo modo que Noé salvó a los animales
del primero de ellos: el diluvio», explicó tiempo atrás la portavoz del
zoo, Sigalit Hertz. Abre de domingo a jueves de 9 a 17 horas, viernes de 9 a 16
y 30, sábados y vacaciones de 10 a 17. Entre los 3 y 18 años vale 42 shekels
(315 pesos uruguayos) y para los adultos 55 shekels ($ 412).
Si llegó la hora de comer, se puede ir
caminando hasta el Malcha Mall, donde hay una variada oferta gastronómica y
suelen tener actividades especiales para niños (se puede chequear el calendario
en la web). El Café Greg, por ejemplo, propone un menú variado y porciones
generosas, tiene un muy buen servicio, aunque en ocasiones la comida puede
tardar un poco más de lo deseable en llegar. También dentro del mall pero en un
espacio abierto está Oshi-Oshi, restaurante de comida japonesa.
En la tarde, para hacerse una idea global del
país en el que se está, Mini Israel (www.minisrael.co.il/en), un parque situado
a 20 minutos de Jerusalén y la misma distancia de Tel Aviv —al costado de la
autopista que une ambas ciudades— es una excelente opción. Cuenta con 385
pequeños modelos de los más importantes sitios arquitectónicos, históricos,
arqueológicos, religiosos y sociales del país (ver foto principal), con un
entorno real, conformado por 70.000 plantas enanas. A eso se le suman unas 25.000
personas de siete centímetros de altura, que muestran la diversidad de sus
habitantes.
Es un paseo dinámico: hay efectos de sonidos
todo el tiempo. Por ejemplo, se puede escuchar al comandante de la guardia de
la Knesset (el Parlamento) dando órdenes, una multitud que alienta a su equipo
de fútbol en el estadio Teddy mientras hace una «ola» e incluso a
Isaac Stern en medio de un concierto magistral de violín. Por estos días
anuncian como novedad una película 3D con vistas aéreas impactantes. Abre de
sábados a jueves de 10 a 17 horas, viernes de 10 a 14. Adultos y niños pagan 69
shekels ($ 515).
Yaffo y puerto de Tel Aviv.
Uno de los sitios más exquisitos para caminar
por Israel es Yaffo, el segundo lugar más visitado en el país después de
Jerusalén, con cerca de 10.000 turistas al día. Conocido en la antigüedad como
la puerta de acceso a la Tierra de Israel, hoy es considerado el puerto más
antiguo del mundo. Sus calles empedradas, con subidas, bajadas y muchos
recovecos van a estar lejos de aburrir a los más chicos —pueden aprovechar para
explicarles que, según la tradición judía, fue fundada por Yefet, el hijo de
Noé, después del diluvio— y van a hacer el deleite de los más grandes. A una
restauración exquisita de la zona se le suman tiendas de diseño, pintorescos
cafés y estudios de artistas.
Yaffo es el inicio de una rambla que atraviesa
Tel Aviv desde el viejo puerto, conocida como la Tayelet. Son 14 kilómetros que
pueden hacerse a pie, aunque con niños una opción mucho más tentadora son las
bicicletas que se pueden alquilar en varios puntos de la ciudad. Si se llega
sobre el mediodía, se puede almorzar en el Namal (puerto) de Tel Aviv. Entre la
diversa oferta Café Nimrod (www.cafenimrod.com/) ofrece una muy buena relación
precio calidad. Una sugerencia: se puede pedir un desayuno para dos (cuesta
unos 120 shekels, $ 1.000) para almorzar; es abundante, variado y permite
probar varios de los platos típicos.
Ya con más fuerzas para seguir, a 15 minutos a
pie se accede al Park Hayaron, el espacio verde más grande y más visitado de
Tel Aviv. Además de una amplia variedad de plantas y flores, senderos para
caminar, canchas de todo tipo de deportes, zona de picnic y juegos para niños,
hay un lago donde alquilan lanchas a pedal (del estilo de las del Parque Rodó)
con forma de auto. La media hora cuesta 50 shekels ($ 375) y tiene capacidad
para cuatro adultos y un niño.
Otra opción puede ser ir a Ramat Gan (unos 20
minutos en auto), ciudad que aloja al Safari (www.safari.co.il/). Con una
superficie de 100 hectáreas, si se ingresa en vehículo propio —la entrada
cuesta 69 shekels ($ 520) para los mayores de 2 años— se pueden observar a los
lados cebras, rinocerontes y varias especies de aves.
El camino termina en un estacionamiento, desde
el que se ingresa a la zona de reserva. Allí, elefantes, jirafas, pingüinos,
monos de diversas especies, camellos y canguros son de los animales más
visitados. Hay varias zonas con sombra donde descansar, quioscos donde comprar
algo básico de comer y helados, y algunos juegos como troncos de árboles huecos
para trepar o pasar por dentro.
Irse del parque suele ser mucho más sencillo
que de otros paseos con los niños. Es que uno de los atractivos principales,
los leones, se encuentran al final, en la otra zona que es safari. Hay que,
entonces, subirse de nuevo al auto, pasar por una doble puerta de seguridad y
ahí sí andar bien despacio para ver si los leones se acercan. Ese día hay
suerte. Tres descansan cerca de unos árboles, a pocos metros del camino,
mientras uno camina de un lado para otro. Los niños felices.